10 mayo 2015

VIAJES MENTALES EN EL CINE: EL TIEMPO QUE SANA

¿Qué harías si vivieras atrapado en un mismo día de tu vida? 
¿Si  los días no fueran consecutivos?
O si pudieras cambiar el curso de la historia con cambiar un pequeño hecho de tu pasado?
¿Imposible? ¡Claro! Pero podemos imaginar esas situaciones en películas que tienen como
mecánica narrativa el “viaje mental”: Tránsito un personaje por fuera de su realidad cotidiana y
dentro de un nuevo espacio-tiempo. Tomaré como ejemplo 3 filmes de diferentes géneros con
este recurso: "El efecto mariposa", "Premoniciones" y "El día de la marmota".
En El efecto mariposa la lectura de los diarios escritos por el protagonista le permite viajar a
diferentes momentos de su vida. En Premoniciones el “despertar” de la protagonista es el quiebre
entre un día y otro no consecutivo. El “despertar” también es el punto de partida en El día de la
marmota pero desemboca en la repetición al infinito del mismo día en el mismo espacio.


En ningún caso los viajes son voluntarios, simplemente suceden. El viaje mental se convierte en la realidad de los protagonistas: por un lado los asusta pero por otro los tienta a investigar.
En este nuevo margen del espacio-tiempo hay situaciones confusas que comienzan a tener sentido 
para nosotros, el público; no así para los personajes secundarios, quienes habitan los universos
paralelos como “el presente” y por lo tanto ignoran las reglas que los personajes parecen
descubrir mediante prueba y error.
Compartimos como espectadores la angustia, nos ponemos en lugar del protagonista y
fantaseamos con posibles cambios en nuestras historias. Ya sea una comedia romántica como un
thriller o un drama, los ejemplos de viajes mentales tienen  como trasfondo un anhelo de
reparación de la historia.

Phill (Bill Murray) se frustra por tener que vivir una y otra vez el mismo festejo por el “Día de la
Marmota”. Resignado a adoptar  las leyes de esta nueva realidad, aprovecha para conquistar a una
colega periodista recogiendo información sobre ella y convirtiéndose en el hombre ideal.
Finalmente la reparación está en dejar de lado su egoísmo y utilizar la información que tiene sobre este espacio-tiempo circular para ayudar a los demás.

En Premoniciones también hay una búsqueda de información, pero aleatoria. 
Como Linda (Sandra Bullock) despierta cada mañana en un día no consecutivo al anterior, no puede reconstruir las horas previas a la muerte de su esposo. Ella se encuentra con hechos que no recuerda porque no siente haberlos vivido y cuando parece encontrar alguna pista, despierta en otro día y necesita empezar de cero. Aquí la reparación llega cuando un hecho inesperado dentro de este espacio-tiempo modifica el curso total de la historia y a fin de cuentas le devuelve la esperanza para seguir adelante ante lo inevitable.


Evan (Ashton Kutcher) descubre que releyendo sus diarios puede regresar a momentos pasados de su vida y que cada pequeño cambio repercutirá en los sucesos futuros. Adoptando las reglas de su nueva realidad, intenta regresar al pasado y subsanar los momentos traumáticos. 
La reparación es fundamental en El efecto mariposa: salvar la vida de su amor adolescente pese a las repercusiones y realidades alternativas que se desprenden de cada mínimo cambio en la historia.

Pero el anhelo de reparación es una tarea individual. Quienes viajan mentalmente están solos, son los únicos que conocen estas transiciones y las lógicas que rigen cada escala del viaje. Sus
conocidos son simples variables en el encuentro de espacio y tiempo. Buscan una reparación
porque son conscientes de lo imposible de la situación. 
Pese a ser tildados de locos necesitan afrontar ese viaje que no representa ni más ni menos que su presente… ¿qué opción les queda?
Un mismo día, una semana o toda una vida es el lapso en el que deben vivir y afrontar este plus de
soledad: conocer demasiado. El exceso de información los hace tristes pero fuertes a la vez.
Tienen en sus manos la capacidad de evitar muertes, conquistar amores, prevenir situaciones
traumáticas para sus seres queridos…. Tienen que estar dispuestos pero con el costo de la soledad.

Nosotros, los espectadores, no podemos hacerlo. Vivimos cada día tras otro. Nos rigen reglas espacio-temporales que no cambian… lunes, martes… mañana, tarde, noche… verano, otoño… a veces sentimos que todo ya fue escrito y vamos caminando un sendero marcado, siempre hacia adelante, nunca en otra dirección. 
Quizás simplemente miramos de reojo pasar alguna alternativa…
¿Para eso estarán las películas? para preguntarnos qué haríamos en el lugar del protagonista. Cuál
sería nuestro anhelo de reparación. Y como sabemos que no nos ocurrirá nada parecido, podemos
fantasear, solo porque sabemos lo imposible de algo así. 
Y por qué no pensar que con cada película encaramos también nosotros un viaje mental hacia universos posibles, decisiones que no tomaríamos y fantasías que deseamos secretamente escapando de nuestra realidad cotidiana. 
Tal como los personajes, una historia que alguien escribió para nosotros, para que la vivamos de
alguna manera. O podemos ignorar todo esto y creer que somos hacedores nuestra historia.
Quizás esto ya lo escribí; quizás ustedes ya lo leyeron. Quizás en otro tiempo nunca lo escriba… O

me la pase escribiendo una y otra vez aunque ustedes no lo lean.

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